Las reservas se cierran en:

Días
Horas
Minutos
Segundos
Reservas cerradas

Nuestra historia

Somos una familia católica normal del norte de Madrid

Vinculados a nuestra comunidad parroquial en la Parroquia Santa Teresa Benedicta (Edith Stein), al movimiento de Emaús en la Parroquia de San Germán—donde Antonio ha sido caminante y servidor varias veces—, a las Misiones de Semana Santa en la Parroquia del Santo Cristo de la Misericordia de Boadilla.

Una familia como la tuya.

Todo empezó un día de Navidad

Por la tarde, quisimos jugar en familia a un juego de mesa.

Algo con fondo, con valores, algo que nos dejara conversaciones después de jugar y no solo dados y casillas vacías.

Buscamos juegos de mesa con valores cristianos, pero no encontramos ninguno que encajara con lo que buscábamos: un juego que fuera a la vez divertido, profundo y con calidad premium.

Y al mirar los juegos de mesa más populares del mercado, el mensaje era siempre el mismo: acumula dinero, compra propiedades, arruina al rival, casillas vacías…

Ninguno transmitía lo que queríamos vivir como familia.

Así que decidimos crear el juego que nos habría gustado encontrar.

Ha sido un camino largo

Diseñar más de 500 componentes no es fácil.

Escribir 288 cartas de acción que enseñen, diviertan y generen conversación tampoco lo es.

Crear corazones transparentes que se llenan de gemas de colores, casas y Basílica 3D pop-up que se montan en familia, personajes familiares y vocacionales, mascotas, un tablero donde recorres la vida entera desde que naces hasta que te encuentras con Dios…

Cada pieza ha tenido sus dificultades.

Pero también cada pieza que terminábamos nos daba una alegría enorme.

Esa sensación de ir avanzando paso a paso, de ver cómo algo que empezó en una servilleta de Navidad iba tomando forma de verdad.

Y lo hemos hecho juntos

Como familia.

Cada uno ha puesto lo que sabía, lo que podía y lo que sentía.

Este juego nos ha unido de una forma que no esperábamos.

Nos ha enseñado a trabajar juntos, a ser pacientes, a confiar y a no rendirnos.

Irónicamente, crear el juego ha sido ya en sí mismo un camino de vida cristiana.

Además, no hemos caminado solos

Varios sacerdotes han revisado el contenido, nos han ayudado a enfocar las situaciones, a cuidar el mensaje y a asegurarse de que el juego transmite lo que queremos transmitir sin perder la diversión.

Su apoyo ha sido un regalo.

Hay algo que queremos que sepas:

En cada carta, en cada ficha, en cada detalle de este juego hay mucho amor.

Amor de una familia que quiso hacer algo diferente para las tardes en casa.

Amor puesto en las noches repasando textos, en las mañanas eligiendo colores, en las tardes probando mecánicas con nuestra hija y sus amigas.

Este no es un juego diseñado por una gran empresa de juguetes.

Es un juego hecho con las manos y el corazón de una familia como la tuya.

Y cuando finalmente lo tuvimos terminado, nos dimos cuenta de algo:

Este es exactamente el juego al que quisimos jugar aquellas Navidades.

El juego que no encontramos.

El juego que tuvimos que crear.

Pero no buscamos instruir a nadie.

No queremos dar lecciones ni sentar cátedra.

Lo que queremos es algo mucho más sencillo:

Que las familias se sienten juntas alrededor de una mesa, lejos de las pantallas, y pasen tardes inolvidables.

Tardes donde surgen conversaciones que de otra forma nunca se abordarían.

Tardes donde un hijo le pregunta a su padre qué haría él en esa situación.

Tardes donde una niña de ocho años descubre qué son los Frutos del Espíritu Santo sin darse cuenta de que está aprendiendo.

Tardes donde una familia entera se ríe, debate, se emociona y se mira a los ojos.

Y si algún día, en alguna casa, un niño o una niña jugando a este juego sintiera, aunque sea por un instante, la llamada de Dios…

Ya habríamos conseguido nuestro propósito.

Solo con eso, todo habría valido la pena.

Hoy, el juego está completamente terminado.

Cada carta, cada ficha, cada detalle.

Tenemos un acuerdo cerrado con AGR Games, una fábrica especializada en juegos de mesa de Madrid, para producir las primeras 1.000 unidades.

Estamos a punto de cerrar la producción.

Pero para que este juego nazca, te necesitamos a ti.

Cada pre-reserva nos acerca un paso más.

Tu apoyo no es solo una compra: es el impulso que permite que este juego llegue a las primeras 1.000 familias. Es un regalo ideal de Primera Comunión, de cumpleaños, de Navidad, de “porque te quiero, sin más”…

El dinero de las reservas está 100% garantizado: si no llegamos al objetivo, te lo devolvemos íntegramente. Sin condiciones.

No compras solo un juego. Te unes a una misión.

Ayúdanos a llevar valores cristianos a las mesas de las familias.

Ayúdanos a demostrar que se puede crear algo bonito, divertido y con alma.

Refer & Earn

highlight_off

Invite your friends and earn rewards!